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Tradición y Revolución

La rabia de los mentirosos.

La rabia de los mentirosos.

 

 Hace unos días, pudimos escuchar a la pseudointelectual Cristina Almeida afirmar, durante el transcurso de un aquelarre izquierdista, que le gustaría quemar los libros de César Vidal y Pío Moa. Aunque parezca una confesión irracional, es totalmente lógico que un esbirro de Zapatero reconozca poseer unos deseos como éstos, y lo es por dos razones.

 En primer lugar, porque a esta mujer, más allá de las fronteras de “El País” donde escribe, no la conoce nadie; mientras que los dos historiadores que tanto odia ocupan siempre los primeros puestos de las listas de los autores más leídos.

  Pero además de esta envidia personal, existe una razón todavía más importante que explica las declaraciones de Almeida: el afán que los enemigos de España tienen por esconder la verdad y manipular la historia. Es decir, los socialistas llevan 30 años reinventando la historia, callando todo aquello que no sirve a sus fines sectarios y manipulando todo lo que no les conviene dar a conocer. Para ello cuentan no solamente con la práctica totalidad de los medios de comunicación españoles y de todo el poder que nuestra hipócrita “democracia” les otorga; sino, además, con el beneplácito y la sumisión de los políticos de derecha, que prefieren traicionar a su pasado antes que asumirlo y defenderlo. Por ello, a los zapateristas les duele tantísimo el que existan historiadores que narren la verdadera historia de nuestra nación, escritores cuyos libros son, como hemos dicho anteriormente, leídos por miles de españoles.

  Si los perdedores de la Guerra Civil han estado durante años contando que los rojos eran unos santos que luchaban por la libertad y la democracia, César Vidal y Pío Moa han logrado que una gran cantidad de españoles conozca la falsedad de esta falacia; de manera que hasta el “juez” Garzón se ha visto obligado a abandonar su particular cruzada revanchista ante el temor de que, como dijera el genocida Santiago Carrillo, este esperpento se le “escapara de las manos”.  

  Puede que a muchas personas la “garzonada” les estuviera mostrando los supuestos crímenes cometidos por el Caudillo; pero también les estaba empezando a demostrar aquellos otros que los rojos quieren ocultar. Por ello, han considerado mejor rendirse que perder. Y por ello, personas como Almeida están rabiosas con quienes han contribuido a hacer posible que la verdad no haya sucumbido ante la mentira.

 

 

 

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